Pasan los años y la FIC Santiago aún es el mejor evento del ramo celebrado en Chile. Su edición 2025 revalidó la estima que lectores e historietistas muestran hacia el proyecto liderado por Christian González, cuya iniciativa – obviando discrepancias menores que pueda mantener en mi calidad de autor – mantiene un prestigio y solidez infrecuentes para el medio.
Ya no participo tanto, eso sí. De atender sus largas jornadas animado por las anécdotas y el café, pasé a una visita breve que no traspasa siempre el mesón, sin contemplar ya lanzamientos ni charlas abiertas. Apenas lo justo para saludar, firmar algún ejemplar al paso o retirar aquellos que me corresponden por acuerdo editorial; eso hasta ver la hora y dirigirme a la salida sin muchas despedidas.
El cariño sigue intacto, pero las cosas cambian. Nuevos rostros toman la posta con propuestas que hablan a su generación, desplegando ganas y ambición tal como nosotros hicimos lustros atrás, ojalá con más eco. Hay nombres ausentes, futuras promesas y colegas que se reencuentran en la fiesta, todo parte de este ciclo donde renovamos nuestros votos con las viñetas por otros 365 días.
Personalmente, vi cerrarse el largo y accidentado ciclo de «La Casa». Aquel guion que escribí para el Siniestro Doctor Mortis – con dibujos de Sebastián Lizana – navegó durante años por el océano editorial hasta encontrar puerto en Ariete, que aprovechó FIC para estrenarlo en un bonito volumen completado por el relato «Whitechapel» de Miguel Ferrada y Chris Fattori. Felicito a los involucrados y fue un privilegio colaborar con tamaño monstruo de la ficción chilena.
También vi partir el último ejemplar a la venta de «¡Máscaras!», perteneciente a su reedición y que se disputaron tres interesados (cosa insólita). Ciertos lectores tardan, pero es un ensayo que mantiene una buena acogida, casi diez años después.
Entre recuerdos acotados partió otra FIC y ya empiezo a preguntarme si regresaré con otro título o acaso fue éste mi último saludo. Cual sea la respuesta, gracias infinitas por haber estado ahí.

Deja un comentario